¡Vaya que me ha tomado por sorpresa! Asiento y frunzo los labios a la vez que cierro los ojos, ahogando el llanto de emoción y felicidad.
—Es lo más hermoso que me han pedido. —Me hinco igual que él, llegando a su altura y besando su mejilla—. Claro que quiero ser tu esposa, quiero hacerte feliz mi amor.
Matthew sonríe de una forma esplendorosa. Desliza rápidamente el anillo en mi dedo anular y besa mis manos con ahínco y devoción, un cariño que jamás había recibido de otro ser humano.
—No te