Punto de vista de Lylah
Alejarme de Santiago era la única manera de escapar de la ira que tanto me había esforzado por no dejar estallar delante de Papi. En aquella mesa, Santiago había sido la criatura más molesta que había conocido en mi vida.
«¿En qué estaba pensando? ¿Que le seguiría la corriente a cualquier juego estúpido que tuviera en mente?». Sentí que mis ojos se ponía en blanco al extender la mano y agarrar el pomo de la puerta de una habitación que me resultaba familiar.
Entré en el