"Hola, señorita Sydney", sonrió el doctor al verme entrar en su consultorio.
"¿Ha venido a preguntar por su pa-?".
"No, no", negué con la cabeza. Se me había hecho costumbre visitar también al doctor cada vez que venía a ver a Mark. Le preguntaba cómo estaba y cuándo se despertaría, pero siempre me respondía con un tono sombrío.
Tomé asiento frente a él. "Vengo a preguntar por los otros pacientes".
Hizo una pausa y luego asintió. "¿Qué quieres saber?".
"Aparte de Mark y las otras dos person