—Ana.
Hugo se acercó y tomó a la niña de los brazos de Rebeca.
Fue también en ese momento cuando Hugo se dio cuenta de que Ana estaba empapada.
Hizo una pausa y miró a Rebeca: —¿Qué pasó...?
Rebeca no esperaba que la niña fuera su sobrina.
Explicó: —Se cayó a la piscina, la vi y la saqué.
Hugo: —Gracias.
—No hay de qué. —Rebeca dijo: —Ayúdala a cambiarse de ropa o se resfriará.
Hugo asintió y miró a Rebeca, queriendo decir algo, pero su sobrinita no paraba de llorar en sus brazos, como aterroriz