Al día siguiente, Rebeca y Cristian asistieron juntos a un cóctel.
No habían llegado hacía mucho cuando aparecieron Natalia y los demás.
De inmediato vieron a Rebeca y Cristian no muy lejos de allí.
Al verla, Karen y Silvia pusieron cara de pocos amigos.
No había otra razón: el vestido que llevaba era precisamente el mismo que a Natalia le había gustado unos días antes.
Ese vestido valía más de cien mil; si hubiera sido antes, Natalia lo habría comprado sin pensarlo dos veces.
Pero esta vez...
A