Hacía tiempo que se habían enterado de eso.
Oyendo ahora a Karen hablar de ello, Silvia seguía riendo muy contenta.
Natalia, en cambio, seguía concentrada en su libro, con poca reacción en el rostro.
Liliana estaba igual.
Era como si Rebeca ya no mereciera su atención.
Liliana vio que Karen seguía con la intención de continuar, y habló con voz tenue: —Karen, tu prima está estudiando, así que no la molestes hablando tanto.
—Oh...
Karen vio a Natalia muy seria y dijo: —¿No vino el profesor por la