En el carro ajeno, Rebeca solo se adormeció unos minutos, pues durmía intranquila, cuando abrió los ojos, vio a Hugo retirándose su mano y, sin pensárselo mucho, se limitó a preguntar: —¿Ya hemos llegado?
—Casi.
Dos minutos después, el carro llegó a la entrada del hospital, Hugo sacó en brazos a Ana y le dijo a Rebeca: —¿Quieres que el chófer te lleven de vuelta?
Rebeca negó con la cabeza: —No, volveré en coche.
Hugo no presionó.
Al entrar en el coche, cuando estaba a punto de llegar a casa, son