Era la voz de Lidia.
Rebeca miró hacia la fuente del sonido.
Eran Lidia y Logan.
Detuvo sus ojos.
Logan fumaba y no contestó.
Con la distancia y Logan de espaldas a la luz, Rebeca no pudo distinguir la expresión de su rostro.
Lidia: —La verdad es que te entiendo. Me he encontrado con Natalia unas cuantas veces, y he oído que ahora solo tiene 25 años, y ya tiene un doctorado de una de las mejores universidades del mundo, y parece que sabe llevar muy bien el negocio familiar, y es guapa, y es aún