La noche de nuestro aniversario, compartiendo con todos los amigos y familiares me sentí completamente realizada como mujer. Había sabido atrapar la felicidad al paso, encontrando a un hombre maravilloso que reunía en sí todas las cualidades que siempre había soñado, era detallista, sensible, delicado y extremadamente atractivo y me había demostrado cientos de veces que me amaba.
Ya en la casa, todavía presa de la euforia, generada por la fiesta de aniversario, traté de buscar unas conclusion