Capítulo 40

Esa noche dormí tranquila, sin tormentos ni pensamientos hostiles. Me alegraba el no tener que asociar la imagen de aquella plástica, aliada de mis enemigas, con mi guardián. Al fin estaba libre de mentiras, engaños y falsas promesas, pero extrañamente, esperé una señal suya que durante los días posteriores al evento no llegó.

- Te quiero alejada de la cama - dijo mi amiga esa tarde, después de haberme contemplado frustrada durante una semana, deprimida, triste y derrotada.

- Llámale y bus
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