Un silencio abrumador después de la revelación nos envolvió. Parados en el recibidor de mi vivienda, mirando el celular, parecíamos protagonistas de una película de misterio.
- No lo entiendo - dijo Jerry - ella es tan comprensiva, tan devota de nuestra relación.
Analizando la evidencia, me asaltó la idea de que, quizás Nelinda no conocía a Isabel, porque no la creía capaz del engaño, aunque en ocasiones las personas solo muestran su lado traicionero cuando exponemos sus planes.
- Mírame