Miré el sobre abrumada, pero con clara muestra de cansancio. Estaba harta de contemplar, con terror, cómo él se vanagloriaba de sus actos. Necesitaba salir de ese círculo vicioso y empezaría por aquellas flores y el sospechoso sobre. No quería saber el contenido, me bastaba
con su procedencia.
-¿Quién trajo esto? – le pregunté a Tamara señalando los objetos que descansaban encima de la mesa.
- No sé, señorita – respondió sorprendida por la pregunta – ya estaban en ese lugar cuando yo lle