AVRIL STEEL
Acerqué mi mano temblorosa hacia su rostro y cerró los ojos en cuanto mi tacto recorrió su mejilla. Su calor era real, la suavidad de su piel, la textura de sus labios. Si me había vuelto loca, no me importaba, prefería vivir de esta forma, viéndolo en cada rincón, creyendo que sigue aquí, antes de pasar un día más deprimida por la jodida realidad de un mundo sin él.
Se inclinó, apoyándose sobre el barandal, pegando su frente a la mía, llenando mi nariz de su loción amaderada mie