AVRIL STEEL
El resto del día permanecí encerrada en mi oficina, no quería ver a John ni siquiera por equivocación. Quien tuvo que sufrir conmigo fue mi pequeña Amber; permaneció aburrida y cabizbaja en el sofá. Ya se había cansado de preguntar por qué no podía ir con su amigo el CEO.
Cuando llegó la hora de regresar a casa, nos acercamos a nuestro nuevo guardaespaldas quien esperaba al lado del auto, listo para escoltarnos.
—¡John! —exclamó Amber jalándose de mi mano. En cuanto se zafó cor