AVRIL STEEL
—No veo el problema de compartir esas fotos… —contestó Martina cruzada de brazos sobre el sofá de su apartamento.
Me había llenado de rabia al saber a dónde nos dirigíamos. ¿Cuántas veces Derek pasó las noches aquí?
—¡Quita esas malditas fotos! —exclamó Derek iracundo, acercándose altanero y dominante hacia ella. Noté como Martina por un momento se aterró, cerró los ojos y desvió el rostro, como si temiera ser golpeada.
—¡Suficiente! —grité deteniendo el andar de Derek—. Mejor