AVRIL STEEL
Esa noche la pasé sola en casa. Decidí no tocar la cama que compartí por tanto tiempo con Derek y terminé en el sofá, viendo series y películas sin conseguir que el sueño llegara a mí. Mientras abrazaba un cojín y comía helado, mi teléfono comenzó a sonar. Era Alissa quien llamaba. ¿A esta hora?
—¿Señora Avril? —preguntó en cuanto recibí la llamada.
—¿Qué ocurre? —Vi mi reloj, eran las tres de la mañana.
—Disculpe que la busque a esta hora, pero… Me han llegado tres solicitudes