AVRIL STEEL
—Perdóname… Por favor… —suplicó Derek, sus ojos se llenaron de lágrimas, pero no le creí. Cuando volvió a acercarse, decidí mantener mi distancia, pero fue más rápido esta vez y me rodeó con los brazos, me estrechó contra su cuerpo y me suplicó al oído—. Avril, eres una mujer maravillosa, inteligente, hermosa… Jamás tuve que herirte de esta forma…
—Suéltame, Derek. —Me removí entre sus brazos, pero me estrechó con más fuerza.
—No… Ahora me toca hablar a mí —contestó consiguiendo