AVRIL STEEL
—Ahora que has recuperado la memoria, no tengo motivos para que te quedes a mi lado y así poder cuidarte —dijo Chapman viendo el anillo en la caja, notando mi duda ante su propuesta.
—Pero…
—Las cosas no son sencillas, Avril. Si aceptas casarte, no solo podré seguir cuidando de ti, sino que podemos ir por tus hijos y que vivan con nosotros en la casa, como una verdadera familia…
Estaba desesperado, como si estuviera contra reloj. Algo lo estaba asustando. No dudaba que lo hicier