Despierto muy temprano a eso de las cinco de la mañana, y sin nada de sueño opto por levantarme sin despertar a Sara, hago lo mismo de siempre para luego de unos veinte minutos estar recién bañado con una taza de café sobre mi mano acostado sobre el sillón, los lentes puestos y un libro, comienzo a leer para que pase el tiempo y después de unos minutos leo algo interesante
– Creo que esa mujer tiene razón – Comento – Si cuentas una historia, ¿No te liberas de ella?
– Yo soy libre. Pero al hacer