Parecía confundido mientras me subía encima de él y lo besaba. Me devolvió el beso y me jaló más cerca por la cintura. Mis labios se movieron contra los suyos apasionadamente, sin querer parar. Sabía a algo prohibido.
Y eso me excitaba más que cualquier otra cosa.
Empujé mi ropa interior a un lado, guié su polla dentro de mí y me senté sobre ella. Nunca había estado en esa posición con Nero, y podía ver cuánto luchaba por no darnos la vuelta y follarme.
Empujé mis caderas hacia arriba y hacia a