Mundo de ficçãoIniciar sessão—¡Contesta… maldita sea, Mónica! —exclamó Josué con furia, dejando el celular sobre el sofá con un golpe seco.
—Te lo dije, Josué —añadió su madre, tomando asiento frente a él—. Esa mujercita no sirve para nada. Mira lo que hizo… A la primera oportunidad, se largó. ¿Y sabes qué? Creo que fue lo mejor.La señora, al ver a su hijo con expresión de derrota, apoyó las manos sobre sus hombros.—Ánimo, hijo. Tú mereces a una mujer que esté a tu altura, no a esa mujerzuela






