Mundo ficciónIniciar sesiónCaminamos y caminamos hasta que por fin llegamos al lugar que David me quería mostrar. Un espectacular lugar dónde a poca distancia de nosotros hay una pequeña cabaña aunque bonita, miré atontada a David que ya tenía la mirada puesta en mí. Sus ojos azules demostraban alegría, confunsión, lujuria y mil cosas que no podría describir.
Vuelvo a posar mi vista en la cabaña y él me suelta haciendome se







