La noche estuvo tranquila. Y llena de silencio. Comprendía el estado de Raquel y no iba a molestarla haciendo preguntas.
El silencio reinó durante un rato hasta que ella decidió decir:
-Es primera vez que me pasa esto -la miré-. Por eso mi actitud. Lamento sí te incómoda.
-No me incómoda -le aseguro con una sonrisa-. Te entiendo, Raquel, aunque no lo creas, te entiendo a la perfección. Viví durante muchos años aquí en el pueblo y sé lo peligroso que es el campo. A mí hermano cuando pequeño tamb