Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo 6: La propuesta de matrimonio
Eliot, junto con Marcus, comienza a organizar la gran propuesta de matrimonio; se fueron juntos al centro comercial a una joyería para seleccionar y comprar el anillo de Kendra.
—Mira, amigo, ¿qué te parece este hermoso anillo? Mira qué bello diamante. —Eliot está emocionado, siente una inmensa felicidad, porque por fin podrá marcar a su pareja, a su compañera y estar juntos por primera vez. La emoción y el deseo de sorprenderla no lo dejan pensar con claridad; por querer sorprenderla, elige un anillo que no va con su personalidad. Kendra es muy sencilla, humilde, aparte de ser pequeña, y ese anillo era enorme para ella.
—Creo que es muy grande para la mano pequeña de Kendra, me parece que uno más pequeño y delicado va más con su personalidad, ¿no lo crees así, Eliot? —él se queda pensando cómo se verían ambos anillos en sus manos y se da cuenta de que Marcus tiene razón.
—Es verdad, este anillo se verá más delicado en la mano de mi princesa; ella, que es tan pequeña, tan frágil y tan delicada, creo que se verá mejor este. Gracias, gracias amigo por tú ayuda, yo por querer impresionarla, busqué el más imponente y el más caro de todos y no era buena elección.
—Para impresionarla sería lo ideal, pero piensa en sus delicadas manos y verás la respuesta —Marcus trata de que él entienda que es la mejor opción.
—Gracias, amigo, qué suerte que me pudiste acompañar; estoy seguro de que a Kendra le encantará el anillo. —Eliot estaba tan feliz que se olvidaron de cuidar el secreto y alguien que entró en la joyería los escuchó.
Any se había quedado sin su reloj de pulsera; él dejó de funcionar. Ella rápidamente pensó que debía ser la pila seguramente, así que en un momento sale de la universidad y se va al centro comercial a reponer la batería de su reloj. Cuando entra en la joyería, escucha la voz de Eliot y al levantar su vista, reconoce a la perfección su figura; se queda paralizada al oír sus palabras.
La felicidad de él por su compromiso era la desdicha de Any; las lágrimas comienzan a caer de sus ojos, la angustia la invade y un frío penetro en su cuerpo como un gran golpe. Se gira y sale corriendo hacia los sanitarios, se encierra en uno y llora desconsoladamente; no se puede calmar. De pronto suena su celular y al mirar la pantalla, el nombre de su amiga Kendra se ilumina; corta rápidamente y este vuelve a sonar, entonces le envía un mensaje porque era imposible que pudiera responderle.
—Amiga, no me siento bien, me voy a casa a descansar; mañana me pasas lo que vieron en las clases. —Any, por temor a cruzarse con Eliot, se quedó más tiempo dentro de los sanitarios llorando desconsolada.
Ellos, luego de la compra, se fueron al bar por unas cervezas y a terminar de organizar la propuesta.
—Te enteraste de que este sábado abre la nueva discoteca; podrías hacer la propuesta ahí, en el medio de la pista frente a todos nuestros amigos, ¿qué te parece la idea?
—Marcus lo mira y Eliot aún está procesando la idea.
—Eliot, ¿qué te sucede últimamente que te quedas analizando todo más de la cuenta? —Marcus lo mira sorprendido.
—Es que quiero que todo salga perfecto, es por eso que pienso para que todo salga a la perfección, es eso nada más, amigo, ven, brindemos por que todo salga como yo quiero. —mientras ellos celebran felices en el bar brindando con cervezas, Any está desecha, no puede caminar de la pena que siente, al saber que su gran amor le va a proponer matrimonio a su mejor amiga.
— ¿Qué te creías, inútil, que él podía ser para ti? ¿Cómo un atractivo alfa se fijaría en una insulsa como tú? No me hagas reír, ¡¿ilusa?! —de pronto comienza a reír como una desquiciada y luego llora nuevamente. Las personas a su alrededor la miraban como si estuviera enloqueciendo; por momentos lloraba desconsolada y por momentos se reía a carcajadas.
Al llegar a casa, se tumba en su cama y llora; el cuerpo le tiembla, le sudan las manos; pensando en Eliot, se queda profundamente dormida, por el dolor que siente o el cansancio de tanto llorar.
Kendra la llama, pero Any no le responde las llamadas y hace que se preocupe.
Al día siguiente, Kendra llega a la universidad y no encuentra a Any por ningún lugar. —Any, amiga, ¿qué te sucede? Hoy tampoco viniste; si te llamo ahora, es muy temprano; bueno, más tarde lo haré. —ella corre al aula y para su mala suerte, el profesor Stuart ya había comenzado la clase.
—Señorita Kendra Astor, necesito hablar con usted; al finalizar la clase, ¿se puede quedar unos minutos? —su respiración se vuelve acelerada; saber que la va a tener en sus brazos y eso lo emociona, lo excita.
—Sí, profesor. — ella siente un escalofrío recorrer todo su cuerpo, no quiere estar a solas con este profesor, lamenta que Any justo hoy no esté con ella.
Mientras los alumnos trabajan, el profesor escucha su conversación.
—Irás el sábado a la inauguración de la nueva discoteca, van casi todos los chicos —conversaban los alumnos y Stuart escucha muy atento.
Toca el timbre del final de la clase y él observa cómo todos los alumnos se retiran y Kendra se queda sola en el aula junto a él. Está nerviosa; la mirada penetrante de él la altera, siente que la quiere devorar con la mirada y eso le produce una repulsión.
Oniel está excitado; su miembro lo traiciona, siente la erección dentro de su pantalón, se acerca a ella lentamente y la acorrala contra el escritorio, comienza a besarla, sube las manos por su muslo interno y llega a su ropa interior.
—No, profesor, por favor, no siga —dice entre súplica y deseo.
—Estas segura que no quieres que siga Kendra, porque no resisto, me vuelves loco y muchas veces imagine tenerte así en este escritorio, besándote y penetrándote, decía mientras la besaba, la tocaba, sintiendo esa suave piel que tanto ansiaba disfrutar, eleva su remera y llega a sus pequeños y firmes pechos, los cuales masajes y lame con desesperación, de pronto abre suavemente sus piernas y se pierde en su centro, mientras introduce dos de sus dedos dentro de ella, Kendra lo toma del cabello y lo acerca a su centro para disfrutar del momento y cuando siente que ella está por explotar, acelera su lengua, kendra arquea su espalda y el hace que se corra en su boca, luego saborea su néctar y se apresura a bajar el cierre de su pantalón y la penetra salvajemente, se introduce en ella y le provoca espasmo del placer. Se mueve con rapidez y las estocadas son profundas; en sus ojos se ve el fuego de esa pasión, pero ese momento se ve interrumpido por un grito.
— ¡Profesor! —Stuart se sobresalta.







