Capítulo IV - Emanuel
Vanesa duerme todo el día. Lleva así casi una semana, y empiezo a preocuparme. Sí, estoy feliz por tenerla a mi lado, pero no puedo dejar de pensar que, apenas esté lo suficientemente consciente, va a abandonarme.
Esta vez no voy a permitirlo. Esa posibilidad no cabe en mi cabeza. No voy a dejar que la mujer que tanto he anhelado encontrar, la única que fui capaz de amar, se me escape de las manos. Ella es la razón por la que sigo vivo. La única capaz de saciar mis deseos