Vanesa despierta después de una noche acalorada al lado de su amado esposo. Emanuel la mima toda la noche, así que su cuerpo se siente un poco adolorido.
—¿Qué hacés?
Consulta Emanuel al ver que está por levantarse.
—Solo quiero tomar una ducha. Sudamos demasiado anoche.
Explica ella.
—No quiero quedarme solo en la cama.
Reclama él, sujetándole la mano.
—Entonces levantate y duchate conmigo.
Aunque al principio Emanuel parece cansado, después de escuchar a su adorada esposa, se pone de pie.
—¿N