El eco de la sumisión
—Mauro… —susurró Julia, sorprendida al verlo frente a ella.
—Qué coincidencia encontrarnos acá.
Una sonrisa en su rostro parecía mostrar cuánto disfrutaba la situación. Al fin estaba sola.
—Lo siento, estoy apurada —respondió intentando pasar de largo.
—Esperá. Me gustaría que me regalaras unos minutos para hablar —pidió él, tomándola de la muñeca para impedir que se alejara.
El terror se apoderó del rostro de Julia, las piernas comenzaron a temblarle mientras su corazón l