Un sueño maravilloso
George se sentía profundamente indignado consigo mismo por lo que había ocurrido con la joven en el ascensor. Una belleza única: con su melena oscura la cual caía en ondas rebeldes sobre sus hombros como si no le importara ir despeinada, un desorden perfecto que parecía desafiar cualquier intento de control. Su piel clara, luminosa bajo la luz suave, le daba un aire deleitante.
Sus ojos color caramelo, grandes y enmarcados por aquellas gafas redondas, tenían un magnetismo ex