Discusión

Yo voy tranquila detrás de él, que no sé a dónde me está llevando, por lo menos no es el área de habitaciones. Entramos a un lugar, bueno, una oficina; es moderna, pero no deja de tener el estilo clásico italiano. Él se sentó en un área con sillones y yo me senté al frente de él, ni en pedo me siento al lado, capaz que se le van las manos.

—Sofía, entiendo que seas humana y que no entiendes nuestro mundo del todo. Somos mates y los mates necesitan estar juntos, pero entiendo que como eres humana vas a querer ir lento, puedo aceptar eso —me dijo y yo levanté una ceja—, pero vamos a tener que compartir habitación. Después de la boda te mudarás a nuestra casa, no te preocupes yo me encargo de traer a tu mascota. Otra cosa, no me gusta que duermas con ese hombre así que a partir de ahora lo harás solo conmigo. Iremos a tu ritmo, no te forzaré a nada. Si quieres podemos ir a tu país a buscar la mudanza, voy a hablar con tus padres para decirles que nos casaremos. Estuve pensando que capaz dentro de dos meses es tiempo suficiente para organizar una boda, tú solo preocúpate del vestido y...

—¿Terminaste de dar órdenes? —le pregunto tranquila—. Mira, yo no sigo órdenes de nadie. No vamos a dormir en el mismo cuarto, eso está descartado. Menos me voy a mudar o casar contigo solo porque un día viniste y me dijiste que soy tu mate. El mundo no funciona así, yo no funciono así. Si en algún momento me caso contigo es porque yo lo quiero, no porque vos lo digas.

—No lo estás entendiendo, no lo digo yo, es el destino. Tal vez no es lo que tú esperabas, créeme que yo tampoco, pero la realidad es que somos mates. Eres mi mujer y tienes que estar conmigo. También quiero que dejes de ver a esos hombres de China, eres mía, no puedes desear a otro macho que no sea yo. Tampoco debes darle tanta confianza a tus amigos, eres mi prometida, no es correcto.

—Pará, pará un cacho(momento) . ¿Cuándo acepté ser tu prometida?

—Eres mi mate, es lo mismo.

—No, no es lo mismo. Tu prometida sería si yo lo hubiera aceptado, pero yo no acepté nada. Ni siquiera te conozco.

—Eso lo harás con el tiempo, no es necesario ahora. Lo importante es fortalecer el lazo, luego casarnos y tener cachorros fuertes.

—¿Qué? Bajale tres cambios. No soy nada tuyo y querés hijos, ¿qué te fumaste? —le digo molesta.

—No estás entendiendo. No es que no eres nada mío, eres todo mío. Mi futura esposa, la madre de mis hijos, mi Luna.

—No, a vos te faltan unos caramelos en el frasco(estas loco).

Dije levantándome. Él hizo lo mismo y empezó a usar su autoridad Alfa. Yo levanté una ceja.

—Eres mi pareja y te quedarás conmigo te guste o no —dice enojado con autoridad Alfa.

—¿Ya terminaste tu show de testosterona? Mirá, no te tengo miedo y no tengo por qué obedecerte como si fueras mi papá. El único que tengo está en Uruguay, así que a vos no tengo por qué hacerte caso. Y sabés qué, ya escuché suficiente.

Yo empecé a caminar y salí de su oficina. Él salió al minuto detrás mío.

—Sofía, no terminamos de hablar, vuelve —me dice en un gruñido.

—Yo sí —le dije enojada.

—Eres mi mate, no me puedes desautorizar.

Yo seguí mi camino, entré a donde están todos y volví a sentarme con Esteban.

—Te dije que no terminé de hablar —me dice furioso.

—No estás hablando, estás ordenando y yo no soy tu empleada.

—Eres mi mujer así que...

—Yo no soy tu mujer, así que te la aguantás.

—Lo eres, no importa si no te gusta, lo tienes que aceptar —me dice furioso.

—Jajajaja, qué buen chiste. Eso es como decir que como en Uruguay se escucha cumbia yo la tengo que aceptar jajajaja. Estás delirando.

La Barra nos mira, pero están controlando, y los italianos están en shock viéndonos discutir.

—Sofía, entiendo que es demasiado para ti, para mí también, así que por hoy te puedes quedar en tu habitación y mañana te quedas conmigo.

—Dejate de delirar, eso no va a pasar ni hoy, ni mañana, ni pasado. Yo no voy a dormir contigo porque a vos se te cante. Mira, yo soy libre, me gusta mi libertad y no va a ser ahora que venga un tipo cualquiera y me ponga un collar de perro como si fuera su mascota. Si querés un perro, te acompaño a elegir uno, pero no sueñes que voy a hacer lo que quieras —le dije enojada, está llegando a mi límite.

—No eres mi mascota, eres mi mate así que...

—Basta hijo, déjala en paz. ¿No entiendes que te dijo que no? —dijo Donatella.

—Mamma, es tema nuestro, no te metas —le dice él molesto.

—¿Qué le acabas de decir a tu Mamma, hijo? —dijo un hombre enojado, su padre.

—Padre, lo siento. Mamma está interrumpiendo una conversación con mi mate.

Yo pestañeo, si lo que está haciendo es gritar y dar órdenes.

—Escúchame bien hijo. Si tu madre dice que dejes en paz a tu mate, lo haces callado la boca. Y dejate de gritos, eres un Alfa, compórtate como tal —le dijo el padre molesto.

Enzo lo miró y empezó a caminar a la salida.

—Necesito una copa. Giovanni, tomaré una de tu bodega —le dice. Pobre, todavía no lo sabe.

—No existe mi bodega, Enzo, y no hay alcohol en toda la manada —le explicó Giovanni.

—Perfetto, me voy a Sorrento, quiero un trago y lo voy a tener —dice furioso y salió de la misma forma.

—Cara, disculpa a mi hijo, es demasiado temperamental. Luego se le pasa —se disculpó Donatella.

—No se tiene que disculpar por él. Y si es temperamental que se tome un tilo, a mí no me va a mandar como si fuera su secretaria —le respondí seria. Y después me di cuenta que se me fue la moto—. Disculpe, no le quise faltar el respeto, usted no tiene culpa de nada. Es más, yo no tengo ningún problema con su hijo, el problema lo tiene él, que comenzó a darme órdenes y a gritar como un loco.

—Entonces tú de verdad eres su mate —dijo su padre mirándome—. Pequeña, tienes carácter, bienvenida a la familia. Mi hijo no está acostumbrado a que le digan que no, por eso reacciona así —me explicó.

—La verdad que está mal enseñado. Uno aprende a los porrazos y cuando te dicen que no, porque cuando es todo sí es fácil, lo difícil es aguantar.

Sus padres me miran y Esteban se me acerca y me susurra:

—¿Estás bien? ¿No te lastimó? —me preguntó.

—Tranqui estoy bien, puedo aguantar un par de gritos. Y no importa si susurrás, boludo, te escuchan todos.

—La costumbre. Así que quería compartir cama... —me dijo poniendo cara traviesa.

—Olvidate, no va a pasar y no seas así boludo, jajajaja.

—Y yo me quejaba de Giovanni al principio. Lo siento amor, vos fuiste un dulce —dijo la Petí.

—Sofí y si... —empezó Valeria.

—Cerrá el pico porque o te lo cierra James o lo hago yo, así sea con un kilo de cinta de enmascarar.

—Me callo.

—Ahora que los vi a los dos, me dieron ganas de un trío, ¿qué dicen? —nos preguntó la Petí.

Porque la gente es mal pensada... Esteban agarró la guitarra.

—¿Cuál querés, mi musa? —le dijo Esteban a Paula.

—La partida de la gitana —le responde ella.

Él empezó a tocar y los tres cantamos turnándonos y a trío la canción de Airbag. Al fin paz y joda.

Sigue leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la APP
Explora y lee buenas novelas sin costo
Miles de novelas gratis en BueNovela. ¡Descarga y lee en cualquier momento!
Lee libros gratis en la app
Escanea el código para leer en la APP