Mundo de ficçãoIniciar sessãoCapítulo 49: ¿Quién las envió?
Desesperación absoluta.
No encontraba lugar en la oficina.
No sabía cómo demonios comportarme o qué hacer.
Intenté no salir de la oficina en todo el día. Ni siquiera fui a almorzar con tal de no verla, con tal de no cruzar al frente de su escritorio y notar el estúpido arreglo floral que estaba encim







