Mundo ficciónIniciar sesiónNinguno de los tres que estábamos allí dijo nada.
Sin quitar los ojos de encima de mi padre, veo como la enfermera comienza a teclear el teléfono del número de la policía.
—Señora, deje el teléfono. —Le ordena mi padre acercándose al escritorio y ella de inmediato da un paso atrás con el teléfono aún pegado de su oreja.
—Señor, le voy a pedir que se mantenga







