Capitulo 32: Siempre mamá.

Me despierto acostada en la cama del hospital. Me doy cuenta que comienzo a desarrollar la costumbre de ser de esas típicas embarazadas, que todas las semanas terminan en el hospital por anemia, mareos o cualquier malestar asociado con el embarazo. Odio sentirme débil, odio tener dolor en el cuerpo y sentir que no puedo mover un solo músculo. Miro a todas partes, parpadeando para acostumbrar mis ojos a la luz tenue de la habitación.

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