Sekhmet.
Ni siquiera era capaz de moverme, menos de creer que hacía unos minutos, ¿o fueron horas? Ni siquiera recuerdo en que momento finalizamos se lleva acabo esa sesión de relajación.
Estoy realmente exhausta, tanto que sentir el agua caer por mi extremidades, calmando las sensaciones impropias que me atropellan me hacen sonreír, incluso jadear, porque los recuerdos siempre son un cuchillo de doble filo y hoy, lo son más que nunca. Relamo mis labios, humedeciéndolos por un breve ins