El silencio incomodó se mantenía en la sala. Ninguno decía ni hacia nada, lo cual provocaba una incertidumbre entre los que estaban ahí.
Sharon los veía a todos manteniéndose en silencio hasta que Steven volvió a ingresar al lugar con cansancio;
-Sharon, por favor. Esto es por el bien de todos, debes decir la verdad- dijo con calma, intentando mediar entre todos los que estaban ahí que se veían como si quisieran matarse entre ellos, o más bien, a la mujer
-me engañaste muy bien, rubio. – rio la