Roxanne
Estaba sentada frente a una mesa llena de bocetos, telas y un leve aroma a frambuesa que impregnaba la habitación. La luz de la mañana entraba por los grandes ventanales, iluminando todo con un brillo suave. Con tinta y pincel en mano, comencé a dibujar el vestido perfecto para el baile.
Sí… desde que, como una tonta, acepté quedarme para el baile, tenía que diseñar mi propio vestido. No me sentía cómoda dejando algo así en manos de otra persona. Había estado lejos demasiado tiempo como