54. Mi vida amargándose
Entramos a la casa, y lanzó la puerta casi en su cara, no puede ser que ni culpa de mis penas sienta, él impulsa su cuerpo hacia atrás estando muy asustado es un idiota que no se dio cuanta cual es mi presio, entra la sirvienta se hace hacia un lado, la empujo para que se quite me impacienta verla con esa carita de buena mujer, me hace recordar a mi mamá, por eso su estadia va ser un infierno mientras dure, y Jerónimo lo quiero pisotear por lo que hizo, eso no fue para nada coherente, me rompio