—¿Hmm?
Entrecerré los ojos hacia él.
—Necesitamos que estés concentrado y alerta. No sabemos qué problemas podrían surgir esta mañana, así que tener la mente dispersa sería peligroso tanto para ti como para tus compañeros. ¿Podemos contar contigo, o prefieres hacerte a un lado?
Erik mantuvo su mirada fija en la mía, y vi cómo su determinación se resquebrajaba.
—Temo que no funcione —admitió—. Que llevemos a Chuck a la Manada Creciente Plateado… y no podamos romper la maldición.
—Sé que estás asu