—Muy amable de tu parte —le digo con una risa—. Entonces, ¿cómo conseguiste llevar a Nan a la cama? —pregunté, dando una mordida a los huevos.
Se rió.
—No cuento besos ni nada —bromeó.
Levanté las cejas porque eso es literalmente todo lo que siempre hace. Le encanta presumir de este tipo de cosas.
—¿Desde cuándo?
—Desde que esta realmente significa algo para mí —me dijo. Se recargó contra el mostrador, sus ojos suavizándose mientras se perdía en sus pensamientos—. Realmente no esperaba acostarme