Capítulo 24
Una cuerda fina y de color blanco rodeó mi cuello sofocado mi cuerpo rápidamente, levanté mis manos intentando la forma de escapar, pero el enorme hombre que se hallaba detrás de mí, me tomó con mayor fuerza para evitar así que huyera de él. Mi cabello tapó mi rostro en el justo momento en que sacudí con violencia mis piernas en busca de mi liberación.
Con desesperación moví mis pies hasta la pequeña barra que Damián tenía en su sala y golpeé el estómago del asesino con mi estómago,