Liam
Salgo de la casa de mis padres ignorando la petición de Arlette y cuando subo a mi auto arranco sin mirar atrás. Me encuentro demasiado dolido y furioso, pero sobre todo me siento como un estúpido por haber creído en esa mujer.
Cuando llego a mi casa, abro la puerta con una sola idea en mi mente, deshacerme de cualquier cosa que me recuerde a ella.
—Joven, no pensé que llegarían tan pronto —comenta la señora Angelina, saliendo de la cocina—. ¿Y la señora Arlette? ¿Quiere que les prepare a