Después de llegar a Nueva York subimos a la limusina que nos espera en la pista de aterrizaje. Ethan ha sido tan atento y comprensivo conmigo que no sé cómo corresponder a sus atenciones. Pero, si soy sincera conmigo misma, hay algo en él que me atrae y a lo que no puedo resistirme por más que lo intente.
Bajo la mirada y observo nuestras manos entrelazadas. No hice nada para evitar que la tomara, porque de esta manera me siento segura y tranquila. Él mueve su pulgar y roza mi piel de forma del