Mis ojos se abren como platos y mis nervios se disparan al máximo. Su mirada es fría y escalofriante. Intento alejarme, pero antes de que lo haga me toma del brazo con brusquedad y me mete a la habitación. Mis temores más profundos se hacen realidad, es el momento de enfrentar la verdad, aunque las consecuencias sean catastróficas. No puedo seguir ocultando esto, debo confesarle la verdad, decirle que amo a otro hombre.
—¿Qué crees que hago en este lugar Victoria? ― con sarcasmo―. ¿Pensaste que