Despedirme de Ethan fue algo muy difícil de hacer, pero mucho más duro era tener que ir a los brazos del hombre que, durante los últimos años de mi vida, se había convertido en mi mundo y en mi todo; hasta que ese hombre de mirada oscura y sonrisa descarada se cruzó en mi camino.
Ni siquiera tengo valor para encender el motor del auto. Apoyo mi frente sobre el volante y pongo a rodar mis pensamientos. ¿Qué es lo que me está pasando? Estoy metida en un gran lío amoroso y, lo peor de todo, es que