A la mañana siguiente, me levanto más temprano de lo acostumbrado. No quiero faltar al trabajo, mucho menos, en mi segundo día laboral. Sin embargo, saber que voy a volver a verlo, me tiene inquieta y muy nerviosa.
Salgo de la cama con cuidado para no despertar a Dalton. Si descubre que pienso ir a la oficina, hará hasta lo imposible para detenerme. Atravieso la habitación sobre la punta de mis pies y entro al baño. Consumo cinco segundos de mi tiempo en una ducha rápida. Me dirijo al vestier