29. DEFENDIENDO A MI HEMBRA
NARRADORA
—Explícate —Greyson le ordenó a David, apretando los dientes
—. Y por tu bien y el de tu familia, espero que no estés jugando conmigo, mocoso. No te imaginas el tiempo que me puede llevar arrancarte la cabeza.
David tembló visiblemente ante el aura del Alfa.
La camisa se le pegaba por el sudor que corría en su espalda, pero ya no podía retroceder o estaba muerto.
—Ava era la Luna de la manada Colmillo de Acero. Una vez pasé por ahí a visitarla y ella… bueno… estaba desesperada por es