Capítulo 56.
El oso levantó la mano.
Vi cómo sus dedos se volvían gruesos, cómo el vello brotaba sobre la piel, cómo las uñas se alargaban hasta convertirse en garras pesadas. El cambio parcial sucedió frente a mí como si el mundo se moviera en cámara lenta.
Me aplastaría la cara.
No había duda.
No tenía escapatoria.
Intenté empujarlo con todas mis fuerzas, pero era como tratar de mover una montaña. Mis piernas temblaron intentando hacer palanca. El suelo raspó mi espalda cuando intenté deslizarme. Nada fun