Capítulo 127. Adom
—Joder, te mueves rápido cuando quieres, pajarito —murmuró Sara al alcanzarme fuera de nuestro cuartel.
Ni siquiera la miré.
Señalé el camión en el que había traído a los cachorros y seguí caminando hacia él.
Ella resopló, pero me siguió.
Para cuando llegué, ya había tomado las llaves. La escuché correr detrás de mí y, en segundos, la puerta del pasajero se abrió desde adentro.
—Tienes jodida suerte de que lo primero que hice después de bajar a los cachorros y a las lobas fue reabastecer n