La habitación también había cambiado su decoración, todo para que Sarah pudiera recuperarse sin ver esos colores tristes que caracterizaban aquella vieja mansión.
Se había cambiado el cortinaje por algo más claro y acorde a la personalidad de Sarah, además de la alfombra vieja y polvosa que ya llevaba años en el mismo sitio, además de que decidió sustituir los muebles de antaño con los que su padre había decidido amueblar la casa.
Si bien los cambios no eran muchos, si habían marcado la difere