Después de cenar, Sarah decidió sentarse frente al fuego en la estancia principal. Olga le llevo una taza de leche caliente y un cozonac, un pan dulce tradicional de Rumania que usualmente se consumía aún más en invierno. Con una manta sobre sus piernas, contemplo el fuego dándole pequeños sorbos a su taza.
Suspiro al recordar las palabras de su amiga Natasha, tenía razón y eso la hacía sentirse mal consigo misma y claro, con el trato que Dmitry le daba.
—Señora—dijo Olga en cierto momento—¿De