Una ligera brisa cruzaba el vestíbulo. Los trabajadores habían hecho todo lo posible para terminar de colocar los ventanales y aunque habían puesto todo su empeño, al final no habían podido terminar la parte trasera, así que lo único que separaba el exterior, era ese pedazo de plástico que se movía y hacía ruido al levantarse por el viento.
Dmitry, frunció el ceño, más no se molestó, nada en ese momento lo haría enfadarse, lo había estado meditando toda la tarde, todo lo que le haría a Sarah.